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El deporte yaracuyano ilustrado por la vocación y la entrega:
Rafael José "Cheo" Morales

 
  En gran medida, la dirección y el desarrollo del deporte en un estado, se encuentra definido por la visión de sus dirigentes, por su capacidad de trabajo, así como por los valores que de ellos emanan. De igual manera, es reflejo de las particularidades de cada entidad y de las características sociales y culturales del momento.

Desde la sección Homenaje, En Equilibrio reconoce la trayectoria de estos valiosos yaracuyanos, precursores de la consolidación del deporte en nuestro estado y reflejo de una dirigencia inspirada por la convicción y la entrega placentera a lo que se hace. Argenis Díaz Rangel y Rafael José “Cheo” Morales son un ejemplo vivo de ello, y han marcado pauta desde sus acciones. Por ello son reconocidos y recordados con admiración.

 
  Ya trabajando en Casa Barinas fortalecí mi experiencia en la gerencia deportiva. Y continué activo en el deporte, formación que inicié en el Grupo Escolar “República de Nicaragua” siendo un jovencito de 14 años. Para esa época la escuela no contaba con docentes de educación física, ni con materiales deportivos, y poseía dos grandes instalaciones para las prácticas deportivas. Una era un campo de béisbol y la otra una cancha múltiple, donde se podía jugar voleibol y baloncesto. Un grupo de compañeros de sexto grado, entre los cuales se encuentran: Ulises Ramírez, Enrique Bortone, Eduardo Gutiérrez, Reinaldo Díaz, nos reunimos y decidimos organizar los primeros equipos de voleibol y béisbol.

En esa oportunidad el director de la institución, el profesor García Salas, al ver aquellas inquietudes en sus jóvenes estudiantes, decide permitirnos tener mayor participación en la gestión deportiva de la institución, y me nombró director de deportes del Grupo Escolar “República de Nicaragua”.

Nosotros hicimos una formidable labor y nos correspondió ayudar a egresar la primera promoción de sexto grado de la escuela.

De mi primaria tengo hermosos recuerdos; debo decirte que llegué a San Felipe en el año 1941. Comencé a estudiar primer grado en la escuela básica “Padre Delgado”, sin saber todavía pronunciar una palabra en castellano. Recuerdo como si fuese ayer, a mis profesores de esa época, Nicolás Ojeda Parra, Luisa Plana, Maria Cristina Bazán, Luís Aparicio, Gallup Paiva, que todavía vive, García Salas, que era el director, y a mis compañeros Reinaldo Díaz, Rodrigo Oropeza y Emilio Gutiérrez.

La escuela estaba ubicada donde es hoy el colegio “Los Ángeles”, es decir, en la cuarta avenida entre calles 15 y 16, a una cuadra del “Parque Junín”.

Luego en el año 47, cuando se construyen los Grupos Escolares a lo largo y ancho del país, que llevan los nombres de diferentes repúblicas, me correspondió estudiar en el Grupo Escolar “República de Nicaragua”.

En el año 1957 me integro a la directiva de la asociación de béisbol, donde estuve, aproximadamente 20 años, durante la década del 60 y la del 70. En este período realizamos una labor bastante positiva, muy satisfactoria. Trabajábamos con un cariño, con una gran vocación, por eso logramos organizar la primera competencia nacional de béisbol en el año 1964 y se consiguió la construcción de cuatro estadios, que son: el “Alfonso Carrasquel” de Nirgua; el “Elbano Miralles” de Guama; el “Agustín Vargas” de Chivacoa y el estadio de aquí de San Felipe, el “Yurubí”.

En esos cuatro estadios hicimos el campeonato, con la asistencia de 19 estados. Para la época, San Felipe no contaba con suficientes hoteles, no había medios de comunicación, eran pocos los medios de transporte, sin embargo nosotros, gracias a esa gran vocación, a ese gran entusiasmo, realizamos aquél campeonato.

Yo diría que estuvo muy bien organizado, desde el punto de vista alimentario, del transporte, del alojamiento. Y a pesar de que Yaracuy no tuvo una destacada actuación en esa competencia, porque lamentablemente fue eliminado en la primera vuelta, el campeonato se llevó a efecto y los comentarios para la época reflejaban opiniones favorables a la organización. Inclusive, aún conservo un diploma y una placa que la Federación de Béisbol nos otorgó por la excelente organización, y por la gran labor que se hizo en beneficio de esa competencia nacional.

Luego continué en la asociación de béisbol, organizando competencias y asistiendo a campeonatos nacionales e internacionales. Participamos en los Juegos Centroamericanos de 1970, y en unos juegos que se realizaron en Colombia. Durante todos esos años tuve mucha actividad como dirigente deportivo.

En el año 1974 fui designado director de deportes del estado Yaracuy. Para la época las personas que ocupaban esos puestos no recibían ningún tipo de remuneración económica. Gracias a la experiencia adquirida -en la escuela y en la asociación de béisbol- pude desenvolverme fácilmente en ese cargo y mantenerme durante 5 años, con presupuestos irrisorios, sin mayor ayuda logística, ni financiera por parte del Instituto Nacional del Deporte. Considero que hice una labor aceptable.

 

¿Qué principios lo acompañaron durante toda su experiencia como dirigente deportivo?

Uno de los valores que debe existir en un dirigente deportivo es el de la honestidad, porque el dirigente deportivo, ante todo, debe tener una gran honestidad y, de este modo, ser imparcial en todo momento. Quien no tenga ese don, es mejor que se dedique a otra cosa.

Otra condición es su vocación de servicio; ésta a su vez se encuentra ligada a su capacidad de sacrificio. El dirigente no puede ser una persona que no sienta lo que hace y que sólo trabaje por un sueldo. En mí época, quien ocupaba un cargo como dirigente deportivo lo hacía ad honorem totalmente, no recibía remuneración alguna. Por otro lado, tiene que ser una persona sociable y con buenas relaciones dentro y fuera del estado, para poder conseguir un verdadero desarrollo del deporte. Un dirigente que no disfrute de su trabajo y no presente esas cualidades, lamentablemente fracasará y junto a él la institución que tenga bajo su responsabilidad.

  ¿Por qué su inclinación hacia el béisbol?

Eso tiene una explicación muy sencilla. cuando yo vengo a San Felipe, en el año 1941, Venezuela estaba pasando por un momento importantísimo, como fue haber conseguido el título de béisbol en el campeonato mundial efectuado en la Habana, Cuba. Ese acontecimiento trajo como consecuencia que el único motivo de conversación en Venezuela fuese el béisbol. Mis padres que vivían en una montaña del llano y que desconocían totalmente aquello, escuchaban la radio todo el día. Yo era un niño de 7 u 8 años y recuerdo el último juego entre Venezuela y Cuba. Mi papá lo estaba oyendo y se le notaba bastante entusiasmado. Esa experiencia nos marcó. Toda mi generación quedó atrapada por este deporte.

A partir de esa época se hicieron realidad las competencias y los campeonatos en Venezuela. Aquí, en Yaracuy, ya había béisbol y eso nos llevó, a la gran mayoría, a empezar a jugar. Por ello con el béisbol he estado más involucrado.

Dentro de los equipos existía uno que se llamaba “Libertad”, otro llevaba por nombre “Concordia”, teníamos el “Victoria” de la Independencia, del cual fui fanático durante toda mi vida; había otro que se llamaba “Sello Rojo”, el cual era del barrio El Panteón. Todos estos eran los equipos del año 41.

En el año 1945 se construyó un estadio aquí en San Felipe, que se llamó estadio “Yurubí”. Ese estadio era una maravilla y quedaba donde es hoy la ferretería “Ferre Útil”, por la Quinta Avenida, recuerdo que tenía una tribuna central muy cómoda y asientos laterales excelentes, además, un terreno de primera. En él se jugaba los puros domingos y para acá vinieron los mejores equipos que existían en esa oportunidad en Venezuela: “Pastora”, el “OSP”, “Vigilante”, “Valdespino”, “Mapanare”, y también, nos visitaban con bastante frecuencia otros equipos de Puerto Cabello, Valencia y Barquisimeto, tales como: “Ayarí”, “Japón”, “América” y muchos más.

San Felipe era el emporio del béisbol en centro occidente y en parte de la zona oriental, lo puedo decir con orgullo; contábamos con el mejor equipo de toda la historia que ha tenido Yaracuy hasta la actualidad, ese equipo se llamaba “Bucaneros”, y fue el resultado de la organización de una serie de campeonatos regionales en los años 43, 44, 45, donde participaban algunos equipos como: “Victoria”; “Elanova”; “Caribe”, de Marín; “Central Martín”, de Chivacoa. Sucede que en uno de esos años hubo problemas con la asociación que estaba de turno y como consecuencia no se realizó ese campeonato. Los mejores jugadores de cada equipo se unieron y formaron el “Bucaneros”. Ese año Yaracuy vive el mejor béisbol de todos sus tiempos.

“Bucaneros” tenía los mejores peloteros del estado: Néstor Zerpa, pelotero de unas condiciones admirables; él era el utility, gran pitcher y excelente short stop, además de ser buenísimo con el bate; Nicolás Rodríguez, el mejor catcher que ha tenido el estado Yaracuy; Epifanio Portillo, que jugaba la segunda base; en el outfield teníamos, ¡nada más que al Chino Mújica!; un tercera base como Carlos Guevara; pitcher de la envergadura del “Policía” Alvarado. Ese equipo tenía unas características especiales. Sin embargo, perdíamos y ganábamos. Nos traían unos trabucos de otros estados realmente fuertes.

 

¿Considera usted que su experiencia deportiva ha contribuido a su formación en valores, su formación en principios?

El deporte para mí es el principio de mi formación como hombre responsable, de trabajo, de honestidad, como hombre apegado a mis responsabilidades. Eso se lo debo, yo diría en un cincuenta por ciento a esa experiencia deportiva donde afortunadamente quienes formábamos parte de las agrupaciones de aquella época, éramos personas con un gran espíritu deportivo. Eso nos iba quedando a cada uno de nosotros, y contribuyó mucho en mi formación. Yo respeto chico, yo siempre he dicho que el deporte para mí es algo fundamental.

Retomando la tradición deportiva de nuestro estado, ¿usted cree que podría desvincularse, en su memoria, de lo que ha sido el estado Yaracuy para su familia, para su vida?

¡No! En ningún momento, el día en que me desvincule de Yaracuy y del deporte soy un muerto en vida.

Yo me vine de Barinas en el 1941, hace ya 65 años, no me he desvinculado del todo porque viajo cada uno o dos años hasta allá, pero nunca he tenido mayor actividad en ese estado, ni en mi profesión de comerciante, ni como dirigente deportivo, en ninguna forma.

 
 
Nació en Sabaneta, estado Barinas, el 7 de mayo de 1933. Es bachiller en Filosofía y Letras, egresado del Liceo Arístides Rojas de San Felipe. Ha sido dos veces concejal del municipio San Felipe en los años 1959 y 1979. Fundador de la Cámara de Comercio del estado Yaracuy. Actualmente es comerciante y maneja su propio negocio, labor que desempeña desde hace más de 50 años.

univeryaracuy@gmail.com