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Ya trabajando en Casa Barinas fortalecí
mi experiencia en la gerencia deportiva.
Y continué activo en el deporte,
formación que inicié en el Grupo Escolar
“República de Nicaragua” siendo un
jovencito de 14 años. Para esa época la
escuela no contaba con docentes de
educación física, ni con materiales
deportivos, y poseía dos grandes
instalaciones para las prácticas
deportivas. Una era un campo de béisbol
y la otra una cancha múltiple, donde se
podía jugar voleibol y baloncesto. Un
grupo de compañeros de sexto grado,
entre los cuales se encuentran: Ulises
Ramírez, Enrique Bortone, Eduardo
Gutiérrez, Reinaldo Díaz, nos reunimos y
decidimos organizar los primeros equipos
de voleibol y béisbol.
En esa oportunidad el director de la
institución, el profesor García Salas,
al ver aquellas inquietudes en sus
jóvenes estudiantes, decide permitirnos
tener mayor participación en la gestión
deportiva de la institución, y me nombró
director de deportes del Grupo Escolar
“República de Nicaragua”.
Nosotros hicimos una formidable labor y
nos correspondió ayudar a egresar la
primera promoción de sexto grado de la
escuela.
De mi primaria tengo hermosos recuerdos;
debo decirte que llegué a San Felipe en
el año 1941. Comencé a estudiar primer
grado en la escuela básica “Padre
Delgado”, sin saber todavía pronunciar
una palabra en castellano. Recuerdo como
si fuese ayer, a mis profesores de esa
época, Nicolás Ojeda Parra, Luisa Plana,
Maria Cristina Bazán, Luís Aparicio,
Gallup Paiva, que todavía vive, García
Salas, que era el director, y a mis
compañeros Reinaldo Díaz, Rodrigo
Oropeza y Emilio Gutiérrez.
La escuela estaba ubicada donde es hoy
el colegio “Los Ángeles”, es decir, en
la cuarta avenida entre calles 15 y 16,
a una cuadra del “Parque Junín”.
Luego en el año 47, cuando se construyen
los Grupos Escolares a lo largo y ancho
del país, que llevan los nombres de
diferentes repúblicas, me correspondió
estudiar en el Grupo Escolar “República
de Nicaragua”.
En el año 1957 me integro a la directiva
de la asociación de béisbol, donde
estuve, aproximadamente 20 años, durante
la década del 60 y la del 70. En este
período realizamos una labor bastante
positiva, muy satisfactoria.
Trabajábamos con un cariño, con una gran
vocación, por eso logramos organizar la
primera competencia nacional de béisbol
en el año 1964 y se consiguió la
construcción de cuatro estadios, que
son: el “Alfonso Carrasquel” de Nirgua;
el “Elbano Miralles” de Guama; el
“Agustín Vargas” de Chivacoa y el
estadio de aquí de San Felipe, el “Yurubí”.
En esos cuatro estadios hicimos el
campeonato, con la asistencia de 19
estados. Para la época, San Felipe no
contaba con suficientes hoteles, no
había medios de comunicación, eran pocos
los medios de transporte, sin embargo
nosotros, gracias a esa gran vocación, a
ese gran entusiasmo, realizamos aquél
campeonato.
Yo diría que estuvo muy bien organizado,
desde el punto de vista alimentario, del
transporte, del alojamiento. Y a pesar
de que Yaracuy no tuvo una destacada
actuación en esa competencia, porque
lamentablemente fue eliminado en la
primera vuelta, el campeonato se llevó a
efecto y los comentarios para la época
reflejaban opiniones favorables a la
organización. Inclusive, aún conservo un
diploma y una placa que la Federación de
Béisbol nos otorgó por la excelente
organización, y por la gran labor que se
hizo en beneficio de esa competencia
nacional.
Luego continué en la asociación de
béisbol, organizando competencias y
asistiendo a campeonatos nacionales e
internacionales. Participamos en los
Juegos Centroamericanos de 1970, y en
unos juegos que se realizaron en
Colombia. Durante todos esos años tuve
mucha actividad como dirigente
deportivo.
En el año 1974 fui designado director de
deportes del estado Yaracuy. Para la
época las personas que ocupaban esos
puestos no recibían ningún tipo de
remuneración económica. Gracias a la
experiencia adquirida -en la escuela y
en la asociación de béisbol- pude
desenvolverme fácilmente en ese cargo y
mantenerme durante 5 años, con
presupuestos irrisorios, sin mayor ayuda
logística, ni financiera por parte del
Instituto Nacional del Deporte.
Considero que hice una labor aceptable.
¿Qué principios lo acompañaron
durante toda su experiencia como
dirigente deportivo?
Uno de los valores que debe existir en
un dirigente deportivo es el de la
honestidad, porque el dirigente
deportivo, ante todo, debe tener una
gran honestidad y, de este modo, ser
imparcial en todo momento. Quien no
tenga ese don, es mejor que se dedique
a otra cosa.
Otra condición es su vocación de
servicio; ésta a su vez se encuentra
ligada a su capacidad de sacrificio. El
dirigente no puede ser una persona que
no sienta lo que hace y que sólo trabaje
por un sueldo. En mí época, quien
ocupaba un cargo como dirigente
deportivo lo hacía ad honorem
totalmente, no recibía remuneración
alguna. Por otro lado, tiene que ser una
persona sociable y con buenas relaciones
dentro y fuera del estado, para poder
conseguir un verdadero desarrollo del
deporte. Un dirigente que no disfrute de
su trabajo y no presente esas
cualidades, lamentablemente fracasará y
junto a él la institución que tenga bajo
su responsabilidad. |
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¿Por qué su inclinación hacia el béisbol?
Eso tiene una explicación muy sencilla. cuando
yo vengo a San Felipe, en el año 1941, Venezuela
estaba pasando por un momento importantísimo,
como fue haber conseguido el título de béisbol
en el campeonato mundial efectuado en la Habana,
Cuba. Ese acontecimiento trajo como consecuencia
que el único motivo de conversación en Venezuela
fuese el béisbol. Mis padres que vivían en una
montaña del llano y que desconocían totalmente
aquello, escuchaban la radio todo el día. Yo era
un niño de 7 u 8 años y recuerdo el último juego
entre Venezuela y Cuba. Mi papá lo estaba oyendo
y se le notaba bastante entusiasmado. Esa
experiencia nos marcó. Toda mi generación quedó
atrapada por este deporte.
A partir de esa época se hicieron realidad las
competencias y los campeonatos en Venezuela.
Aquí, en Yaracuy, ya había béisbol y eso nos
llevó, a la gran mayoría, a empezar a jugar. Por
ello con el béisbol he estado más involucrado.
Dentro de los equipos existía uno que se llamaba
“Libertad”, otro llevaba por nombre “Concordia”,
teníamos el “Victoria” de la Independencia, del
cual fui fanático durante toda mi vida; había
otro que se llamaba “Sello Rojo”, el cual era
del barrio El Panteón. Todos estos eran los
equipos del año 41.
En el año 1945 se construyó un estadio aquí en
San Felipe, que se llamó estadio “Yurubí”. Ese
estadio era una maravilla y quedaba donde es hoy
la ferretería “Ferre Útil”, por la Quinta
Avenida, recuerdo que tenía una tribuna central
muy cómoda y asientos laterales excelentes,
además, un terreno de primera. En él se jugaba
los puros domingos y para acá vinieron los
mejores equipos que existían en esa oportunidad
en Venezuela: “Pastora”, el “OSP”, “Vigilante”,
“Valdespino”, “Mapanare”, y también, nos
visitaban con bastante frecuencia otros equipos
de Puerto Cabello, Valencia y Barquisimeto,
tales como: “Ayarí”, “Japón”, “América” y muchos
más.
San Felipe era el emporio del béisbol en centro
occidente y en parte de la zona oriental, lo
puedo decir con orgullo; contábamos con el mejor
equipo de toda la historia que ha tenido Yaracuy
hasta la actualidad, ese equipo se llamaba
“Bucaneros”, y fue el resultado de la
organización de una serie de campeonatos
regionales en los años 43, 44, 45, donde
participaban algunos equipos como: “Victoria”; “Elanova”;
“Caribe”, de Marín; “Central Martín”, de
Chivacoa. Sucede que en uno de esos años hubo
problemas con la asociación que estaba de turno
y como consecuencia no se realizó ese
campeonato. Los mejores jugadores de cada equipo
se unieron y formaron el “Bucaneros”. Ese año
Yaracuy vive el mejor béisbol de todos sus
tiempos.
“Bucaneros” tenía los mejores peloteros del
estado: Néstor Zerpa, pelotero de unas
condiciones admirables; él era el utility, gran
pitcher y excelente short stop, además de ser
buenísimo con el bate; Nicolás Rodríguez, el
mejor catcher que ha tenido el estado Yaracuy;
Epifanio Portillo, que jugaba la segunda base;
en el outfield teníamos, ¡nada más que al Chino
Mújica!; un tercera base como Carlos Guevara;
pitcher de la envergadura del “Policía”
Alvarado. Ese equipo tenía unas características
especiales. Sin embargo, perdíamos y ganábamos.
Nos traían unos trabucos de otros estados
realmente fuertes.
¿Considera usted que su experiencia deportiva
ha contribuido a su formación en valores, su
formación en principios?
El deporte para mí es el principio de mi
formación como hombre responsable, de trabajo,
de honestidad, como hombre apegado a mis
responsabilidades. Eso se lo debo, yo diría en
un cincuenta por ciento a esa experiencia
deportiva donde afortunadamente quienes
formábamos parte de las agrupaciones de aquella
época, éramos personas con un gran espíritu
deportivo. Eso nos iba quedando a cada uno de
nosotros, y contribuyó mucho en mi formación. Yo
respeto chico, yo siempre he dicho que el
deporte para mí es algo fundamental.
Retomando la tradición deportiva de nuestro
estado, ¿usted cree que podría desvincularse, en
su memoria, de lo que ha sido el estado Yaracuy
para su familia, para su vida?
¡No! En ningún momento, el día en que me
desvincule de Yaracuy y del deporte soy un
muerto en vida.
Yo me vine de Barinas en el 1941, hace ya 65
años, no me he desvinculado del todo porque
viajo cada uno o dos años hasta allá, pero nunca
he tenido mayor actividad en ese estado, ni en
mi profesión de comerciante, ni como dirigente
deportivo, en ninguna forma.
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Nació en Sabaneta, estado Barinas,
el 7 de mayo de 1933. Es bachiller
en Filosofía y Letras, egresado del
Liceo Arístides Rojas de San Felipe.
Ha sido dos veces concejal del
municipio San Felipe en los años
1959 y 1979. Fundador de la Cámara
de Comercio del estado Yaracuy.
Actualmente es comerciante y maneja
su propio negocio, labor que
desempeña desde hace más de 50 años. |
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