Dictada en la UNEY por su rector

Luis Alberto Crespo participó en la cátedra 'Comprensión de Venezuela'

 
Luis Alberto Crespo participó en la clase atendiendo una invitación del rector

(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- En su reciente visita a Yaracuy, el poeta Luis Alberto Crespo participó en la cátedra Comprensión de Venezuela dictada por  el rector de la UNEY, Freddy Castillo Castellanos, a los estudiantes de primer año del pregrado Diseño Integral.

Agradecido por la invitación, Crespo comenzó su intervención con una reflexión sobre el significado de comprender a Venezuela y aclaró que no se trata solamente de saber sobre ella, sino que es “algo mucho más ambicioso y profundo. Podemos pasarnos la vida sabiendo de nuestro país sin comprenderlo”.

Por eso reafirma su tesis de que “para comprender a Venezuela es indispensable amarla”. De allí que su trabajo como escritor, poeta e investigador lo ha desarrollado sobre cada rincón del país que ha visitado.

Crespo se conoce casi toda Venezuela. En su obra El País Ausente compila los artículos que ha escrito sobre su recorrido por la geografía nacional. Una guía obligatoria para quienes deseen conocer el territorio de punta a punta. El único sitio que no ha visitado el poeta (pero sin embargo es el que más conoce) es Isla de Aves.

 
El rector de la UNEY considera que Luis Alberto Crespo es uno de los diez mejores poetas de éste y el siglo pasado. “Si me dijeran que nombrara los mejores cinco, también estaría en esa lista”.
 
 
Estudiantes de Diseño Integral se interesaron por la exposición del poeta venezolano

Compartió con los estudiantes una anécdota que vivió en el Alto Orinoco cuando visitó el pueblo Espinichín, donde ni siquiera existen límites de soberanía, y sintió una gran desolación cuando sus habitantes pensaron que estaba buscando votos y no entendían que su presencia obedecía a la propuesta de crear en ese lugar una sede de La Casa de las Memorias.

“Y es que sólo los han visitado en campaña electoral. Pero resulta que en ese recóndito lugar nació el periodismo venezolano, aproximadamente en 1870, cuando el señor Marcelino Bueno escribía todo cuanto ocurría en ese pueblo. Era uno de los pocos que sabía leer y escribir”.

Crespo se preguntó a manera de reflexión ¿cuántos lugares como Espinichín no existen en Venezuela? Interrogante necesaria para no seguir estudiando el país como un concepto, frío y aislado.

 “Qué vacío hay en nuestro país”, lamentó al tiempo que propuso que se mire y estudie Venezuela con afecto. “Hay que partir por conocer nuestro entorno, lo que nos rodea. Desde el árbol que crece en nuestro patio, hasta la plaza que tenemos a pocos metros de nuestra casa, y a partir de allí recorrer cada rincón”.

En este sentido recordó  y sugirió la lectura del poema Quiero estarme en ti Venezuela”, de Antonio Arráiz.

Cronistas del Siglo XXI

Con motivo de esta visita, se adelantaron conversaciones para que próximamente la UNEY y la Casa de las Letras Andrés Bello, la cual dirige Crespo, suscriban un convenio interinstitucional para la formación de Cronistas Populares del Siglo XXI.

Bajo este convenio se realizarán talleres sobre historia regional, relaciones entre literatura y oralidad, talleres de teatro, de lengua, escritura e identidad regional. Los participantes (bachilleres, estudiantes universitarios) serán acreditados académicamente por la UNEY.

 
Crespo: “He visto con dolor como se botan a la basura las memorias de nuestro país”
 

 

“Quiero estarme en ti”

Quiero estarme en ti, junto a ti, sobre ti, Venezuela,

pese aún a ti misma.

Quiero quedarme aquí, firme y siempre,

sin un paso adelante, sin un paso hacia atrás.

He de amarte tan fuerte, que no pueda ya más,

y el amor que te tenga, Venezuela,

me disuelva en ti.

Quiero ser de ti misma, de tu propia sustancia,

como roca;

o quizás echar hondas, infinitas raíces,

enterrarme los pies

como árbol

y plantarme en ti, de tal modo

que no me conmuevan.

 

Bien podrás darme cieno a beber,

y cuando yo te humedezca de sudor, contestarme

con tus áridos cardos como sola comida.

O quizás se te ocurra flagelarme la cara

con tus brisas, con tus lluvias mas frías.

O tal vez concentrar en mis corvas espaldas

tu sol lacerante.

Aunque seas mala madre,

adherido estaré en ti, Venezuela

adherido de amor:

y subirme sentiré, de ti buena o mala,

tu vida propia, como savia

 

Antonio Arráiz

 
 
       

 

 

 

 
 
 
 

 

 

 

 
 

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