(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- En una alianza que no tiene fronteras, la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy y la Universidad Nacional de Colombia se unen para comprender los fenómenos sociales de sus países con respeto a las diversidades y con énfasis en la fiesta como hilo conductor del proceso.
La premisa de esta unión interuniversitaria se dio a conocer durante el acto de instalación del Primer Encuentro Internacional de Cultura Festiva que se celebra, desde ayer 11 de junio hasta mañana 13, en San Felipe con la participación de investigadores colombianos y venezolanos que han adelantado desde sus naciones importantes estudios sobre el tema.
El presidio del acto lo conformaron el rector de la UNEY, Freddy Castillo Castellanos; la directora de la Casa de la Diversidad Cultural de Lara, Laura Herrera y los dos ponentes del día, el historiador colombiano Marcos González y el músico venezolano, Carlos García.
La ponencia inaugural le correspondió hacerla a González, coordinador de la Red Internacional de Investigaciones en Cultura de Fiesta y representante en este evento de la Universidad Nacional de Colombia, quien compartió con el público su experiencia personal en medio del conflicto armado de esa nación, específicamente en la consolidación de la Comisión Nacional de Reparación y Justicia para las Víctimas del Paramilitarismo, un proyecto esperanzador en medio de tanta turbulencia.
“Y es que la bondad de la historia cultural es que uno de los ejes de esta comisión fue crear un grupo de reparación simbólica, lo cual obligó mi participación como historiador que estudia las representaciones sociales e imaginarios como elementos fundamentales para comprender estos fenómenos”.
Parte de su trabajo ha sido lograr una conversación íntima entre la historia, los historiadores y las víctimas del conflicto que precisamente no son las personas muertas sino las vivas que cargan con este doloroso peso y que tienen miedo de exigir sus derechos.
González comparó perfectamente cifras desgarradoras sobre la realidad de Colombia con las tres mil 796 fiestas que durante el año se celebran en esa nación, lo cual le permite confirmar que los “colombianos somos más lúdicos que violentos” y de esta manera desmontar “discursos mediáticos que dicen lo contrario”.
Realidades como ésta serán analizadas entre ambas casas de estudios a partir de un proceso sistemático y metodológico que permitan comprender la dinámica social y cultural de Venezuela y Colombia.
Al respecto dice González que no se puede estudiar la fiesta alejada de los contextos sociales de una nación; en el caso de Colombia la violencia es eje fundamental para analizar su dinámica interna y cómo pueden convivir las expresiones festivas populares en medio de las armas.
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