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Castillo Castellanos habló sobre el tratamiento jurídico del racismo y otras formas de discriminación |
(Prensa UNEY-Anairene Asuaje).- La ponencia presentada por el rector Freddy Castillo Castellanos en el VIII Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericanos tuvo como tema el tratamiento jurídico del racismo y otras formas de discriminación.
Con ella dio a conocer algunos detalles del trabajo que sobre el tema realiza actualmente el Comité Jurídico Interamericano de la OEA, del cual forma parte el rector de la UNEY. A tal efecto, informó que existe un anteproyecto de Convención Interamericana que está siendo estudiado por los países miembros, cuya elaboración se hizo ante la necesidad de dar respuesta jurídica a un fenómeno que como el del racismo exhibe una gran capacidad de renovación y de adopción de nuevas formas para difundirse y expresarse política, social, y culturalmente. El aumento general en diversas partes del mundo de casos de intolerancia y violencia surgidos por razones religiosas y culturales o por otros motivos, obliga a revisar la normativa internacional vigente contra el racismo y demás formas de exclusión y discriminación.
Además de someter a consideración del auditorio el anteproyecto de Convención, Castillo Castellanos situó el tema en el contexto de la interculturalidad. Afirmó que “la diversidad cultural, reconocida y consagrada hoy en día por casi todos nuestros países, tiene un enemigo acérrimo cuya presencia no podemos soslayar: el racismo”. Sostuvo que se trata de un racismo capaz de adoptar nuevas máscaras y de presentarse sobre otras bases teóricas.
Señaló que ya no estamos en presencia del racismo biológico o científico que tuvo su infame esplendor en las teorías positivistas de los dos siglos anteriores, sino de un racismo cultural, muchas veces embozado en supuestas “diferencias” o “incompatibilidades”. Considera Castillo Castellanos que el neoliberalismo tuvo en los años 80 y 90 una gran responsabilidad en la aparición de ese neorracismo cultural, al incorporar criterios inflexibles como los de “competencia”, de “pérdida social”, de “excelencia” y de “meritocracia”, no sólo en el discurso cotidiano de la gestión pública y privada, sino también en normas y prácticas discriminatorias. “Por fortuna ese neoliberalismo ha perdido notablemente espacios y vigor, pero los efectos de la inserción estructural de sus perjuicios (y prejuicios) todavía no ha sido del todo denunciada y superada”, expresó el conferencista durante su exposición en Santa Cruz de la Sierra.
El racismo genocida
El expositor también aludió a las prácticas violentas del racismo. “Si recordamos a algunos de nuestros pensadores del siglo XIX y de comienzos del siglo pasado, encontraremos una fuente importante de esta ideología de la exclusión. Sarmiento, probablemente la pluma más notable de su tiempo, es un rotundo ejemplo de esta tendencia vencedora, capaz de convertir en leyes sus ideas etnocéntricas y de poner en práctica en nombre de la “civilización” todo un proyecto de destrucción étnica y cultural, por más bárbaros o salvajes que sus métodos fuesen”.
También indicó Castillo Castellanos: “La práctica contra la diversidad cultural y étnica no sólo comporta “ninguneos”. Comporta genocidios. En nombre de la supuesta superioridad de unos, se ha incurrido en el asesinato en masa de los otros. Esos genocidios tienen nombres, algunos más llorados que otros. Así, todos recuerdan y lloran Auschwitz, pero no todos recuerdan Hiroshima, Corea, Vietnam, Panamá, Líbano, Palestina, Iraq, cuyo responsable único es un genocida activo, en rigor, innominado, pero conocido (para la historia universal de la infamia y de la ignominia) como el imperio de los Estados Unidos de Norteamérica”.
Se refirió Castillo Castellanos a la necesidad de impulsar una interculturalidad justa y equilibrada que evite la aparición o el resurgimiento de fanatismos, para lo cual destacó como imprescindible una política cultural y educativa dirigida a crear una sólida conciencia de la interculturalidad. “Creo que ninguna Convención podrá tener éxito contra la cultura excluyente que niega ciudadanía civil, política y cultural al pueblo, sino existe –repito- un proceso educativo integral, transversal, que vaya sembrando sólidamente la conciencia de que no sólo somos contemporáneos de todos los hombres, como memorablemente dijo un día Octavio Paz, sino de que todos somos iguales”.
Reveló que “en algunos países, como el mío (Venezuela), la presencia del racismo es mucho menos escandalosa que en otros donde mantiene escalas irritantes y vergonzosas, pero tampoco podemos decir que sea pequeña o mucho menos inexistente. En los últimos años se han descorrido algunos de los velos que la ocultaban y se han leído y escuchado en el discurso público, sin rubor alguno, expresiones típicas del racista que se siente amenazado por fuerzas sociales de cambio o por lo que una arrogancia ridícula llama despectivamente “chusma”. A los hombres de La Comuna de París los trataron de “bestias”. Los “cabecitas negras” o “grasitas” de Perón integraban para la oligarquía porteña lo que uno de sus voceros llamó “el aluvión zoológico”. A Chávez lo han llamado “mono”, para citar uno de los tratamientos más usuales por parte de los racistas venezolanos que ahora son menos vergonzantes y hasta se atreven a exhibirse como tales. Ese racismo estructural debemos denunciarlo y combatirlo y no limitarnos a considerarlo como anecdótico”.
Finalizó Castillo Castellanos con estos versos de Nicolás Guillén: “Soy el nieto, el bisnieto de un esclavo./ Que se avergüence el amo”.