El sociólogo Silverio González Téllez

“Las ciudades deben ser fundamentalmente democráticas”

(Prensa UNEY – Anairene Asuaje).- “En las ciudades ocurre todo, pero el problema es que así como lo son casi todo, pueden ser casi nada”, así comenzó el diálogo con el sociólogo y profesor de la Universidad Simón Bolívar, Silverio González Téllez, quien estuvo de visita en la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY) para dictar el curso “La ciudad venezolana: Su espacio y su sentido en la convivencia nacional.

 

Silverio González Téllez
     

 

 

 

 
 
 
 
  Este taller formó parte de los cursos que componen el programa de extensión de Lengua y Tradición Cultural, que esta vez acercó a los participantes a conocer profundamente lo que implica una ciudad, lo que es el urbanismo ampliamente, y evidenció que la integración y la idea compartida es lo que logra mantener a una ciudad como tal.
González, es además director del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la USB, y considera que las ciudades son un tema fundamental de la sociología urbana porque son el marco de la convivencia, de allí la necesidad de tenerla como objeto de estudio para precisar qué es lo que hace a una ciudad habitable, cálida, con calidad.

Actualmente se busca pasar de la idea de ciudad a una idea que rescate a lo que atraía antes a la gente a las ciudades, que era una mejor vida. Según el sociólogo, hoy en día las ciudades parecen ser sinónimos de una vida azarosa, en peligro, aunque también tienen muchas oportunidades, cantidad de ventajas, pero cada vez se nota más un divorcio entre esas ventajas y oportunidades y los temores, miedos, amenazas, se están agrandando esos aspectos. La sociología está hecha para comprender primero eso y luego, ofrecer alguna alternativa o solución a ese divorcio.

¿Factores como la inseguridad ha cambiado la concepción de lo que debe ser una ciudad?

Completamente porque es un miedo que tiene muchos orígenes, no es solamente la delincuencia, es también la desconfianza en el otro, en el diverso. Y sin la confianza es difícil lograr acuerdos, añorar algo en común. Al perderse la confianza se pierden los lazos que permiten convivir, y es grave porque eso hace cada vez más posible el fraccionamiento, la violencia, el descreimiento, la disolución, como en esas zonas en las que vemos que se aplica le ley del más fuerte, con desorden, la incivilidad. Actualmente, la gente busca aislarse dentro de la misma ciudad, así como no convivir y cada quien sueña tener algo así como un palacete, una casa cerrada, cada vez crecen los muros y los cercos eléctricos con el tema de la inseguridad, hace que aumente el miedo. Ocurren cosas como en Caracas, que no se sabe acceder a la mitad de la ciudad porque son barrios, que si no eres de la zona no puedes pasar, es como una ciudad prohibida, cerrada. Y eso uno ya lo toma como normal y los espacios de la ciudad se privatizan: Las plazas ya no tienen vida, no son sitio de encuentro, la gente se encuentra en los centros comerciales, donde permite un acceso aparentemente igualitario, porque lo persigue es un fin comercial, pero la gente lo empela como sitio de encuentro.

¿Cómo es la percepción que tiene de San Felipe como ciudad?

No puedo hablar mucho porque no la conozco tanto. Tiene unas dimensiones y un estilo que pretende ser amplio, moderno sobre todo en esta parte central, en estas grandes avenidas que se cruzan. He visto muchas construcciones modernas, se nota que no quiso mantener elementos tradicionales como casas, que se ven muy pocas, inclusive la iglesia. Y eso llama la atención, sin que sea un juicio, que no se mantengan aspectos de la ciudad antigua, colonial. No conozco las zonas populares, pero entiendo que sigue creciendo. Me llama la atención esa interacción fuerte que tiene con Barquisimeto y Valencia, es algo que está ocurriendo en otras partes de Venezuela, donde las ciudades ya no pueden entenderse solas, hoy en día una ciudad se entiende relacionada a otras. Marco Negrón sostiene que se están formando grandes megalópolis, como lo que ocurre en el centro con La Guaira, Caracas, Valles del Tuy, La Victoria, La Encrucijada, Maracay, Valencia y Puerto Cabello y eso está siendo reforzado no sólo por la autopista, sino también por los tramos de ferrocarriles. Son tendencias típicas, los mercados se están amplificando, lo malo es cuando eso se da y no hay el adecuado transporte, que también ayuda al desarrollo de un país. Se cuenta con una misma vía y la autopista de convierte en una especie de avenida intercomunal, faltan más vías para la integración.

¿Cuáles son las características que definen una ciudad idónea?

Fundamentalmente debe ser una ciudad democrática, que integra, que incluye, de apertura, donde todos tengan derechos al centro, y el centro no entendido como la plaza Bolívar, sino como lo que ofrece la civilización, y que esta esté abierta a todos sus integrantes. Con accesos, servicios, viviendas, posibilidades que permitan que la persona dé lo mejor de sí mismo, que pueda realizarse porque la ciudad le ofrece la oportunidad. En el mundo hay grandes oportunidades pero no hay una manera equitativa de hacerlas abiertas a todos, es parte de la agenda política mundial. Por eso entre Estados Unidos y México están construyendo un muro y en España no aguantan a los africanos y creo que en el fondo es que las cosas han ocurrido muy vertiginosamente a consecuencia de la globalización, que no es mala, en muchos campos: revolución tecnológica, económica y todo eso ha creado en muchas oportunidades en países como Irlanda, Lituania, Chile o Costa Rica. Se abrieron a la globalización y ahora crecen. Las disparidades crean unas brechas que deben ser cuidadas y equilibradas por eso se habla tanto de la “responsabilidad empresarial” porque las grandes empresas que están ganando, también deben tener la responsabilidad adicional de asumir el tema de la integración de una ciudad planetaria que mantenga vivos los ideales de los derechos humanos, la civilización igual para todos porque hay una posibilidad real.

¿Venezuela tiene alguna ciudad que pueda ubicar dentro de esa definición?

Es difícil determinar una ciudad ideal en el país, hay sectores con ciertas características, por ejemplo, Ciudad Guayana fue construida como la que iba a ser ciudad ejemplo para Venezuela, fue planificada desde le comienzo a partir de un núcleo que se llamó San Félix, comenzó todo ese proceso y ahí hay un resultado de una ciudad como fue Brasilia, no es ideal, pero fue pensada como tal, con ciertas ventajas.
El ejemplo más típico y cercano de ciudad ideal es Curitiba en Brasil de reconocimiento internacional, dado precisamente por su nivel de integración, de oferta, de servicio, de calidad de vida, poca contaminación, oportunidades de trabajo, vida cultural, una ciudad bastante integrada. Nosotros tenemos ciudades interesantes, los índices dan por ejemplo en ciertos momentos a Valencia como una ciudad que tenía muchos elementos de integración pero se mueven muy rápidamente, y se pierden. Mérida y Barquisimeto también tuvieron en cierto momento más equilibrio que otras, pero todo cambia, Caracas tiene muchas ventajas en ciertas áreas, pero muchas desventajas en otras, ya sabemos de la violencia y la desintegración, los homicidios que son espeluznantes a pesar de toda la oferta que cultural y de empleo

¿Cómo se construye una ciudad?

La principal atención tiene que estar puesta en tener una idea de la ciudad compartida, construir con los diversos actores de la ciudad, una idea flexible. Las ciudades crecen y tienen un período de vida más largo que el de los humanos. Si no hay una idea de integración, si la gente no sabe a dónde va o las tendencias económicas, demográficas, de interacciones con otras ciudades, si todo eso no se toma en cuenta, no rige la vida de la gente ni el movimiento de los actores. Que la idea se complemente con el tiempo y que haya un compromiso de ir más allá, que pase no sólo por el Estado, sino por los habitantes: los que tienen poder económico y los que invaden los terrenos, porque la ciudad la hacemos todos, por eso debe ser democrática. También superar la dificultad para llevar a cabo las normas que si no son sentidas desde adentro, si no hay una responsabilidad de un compromiso con ellas, pues no se pueden controlar los desviantes, se pierde le espíritu y vuelve la desconfianza, la desintegración.

 

 

 
 

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