(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- De África, Europa y América vinieron destacadas voces para deleitar al público venezolano que anualmente participa en el Encuentro Internacional de Poesía organizado por la Universidad de Carabobo.
El recorrido por algunas localidades del país contempló una parada especial en Yaracuy donde la UNEY, la universidad de la cultura, acogió con sus brazos a Tarek Eltayeb (Sudan/ Austria), Stéfhane Chaumet (Francia), Larry Mejías (Colombia), Aldo Luis Novelli (Argentina) y Jotamario Arbeláez (Colombia).
La única mujer del elenco era Miriam Kazen, poeta y narradora venezolana, cuyos ojos claros captaron la atención del público e incluso la de Arbeláez, quien le dedicó uno de sus poemas.
Al rector de esta casa de estudios, el poeta Freddy Castillo Castellanos, le correspondió presentarlos. A pesar de apoyarse en el material informativo distribuido por sus organizadores, dejó colar algunas consideraciones personales y halagos, productos del contacto con sus obras.
El recital lo inició Tarek Eltayeb, de origen sudanés, nacido en El Cairo, en donde vivió durante 25 años, y aunque ya no reside en esta nación, su poesía está impregnada de ella.
Con el público yaracuyano Eltayeb compartió sus poemas Mi destino en los días de Dios, El Abismo, Como sí y La persistencia de los burros. La lectura en castellano la hizo Miriam Kazen con su dulce voz, quien luego tomó el micrófono para leer los suyos contenidos en sus libros Para evitar nombrarme y Óleo de sábado.
Irreverente y apasionado se mostró Stéfhane Chaumet, quien leyó en francés y castellano poemas de sus libros La Moderdura y la piedra, En la desnudez del tiempo, La travesía de la errancia, El gusto del vértigo, El paraíso de los velos y Urbanas Miniaturas, de éste último recitó La Rabia, cuya fuerza y tono de voz arrancó la ovación del público.
El ambiente se hizo propicio para que Chaumet regalara a los presentes Donde la noche franquea, su más reciente poema.
Larry Mejías, el más joven poeta del grupo, encantó a los presentes por su fresca pluma. Los perros se suicidan es su libro inédito y carta de presentación.
Comenzó su recital leyendo De turismo por Colombia y luego a través de cada poema describía su personalidad. Fue una forma de desnudarse ante el público.
Lo mismo hizo el poeta argentino Aldo Luis Novelli cuando habló de sus utopías y obsesiones. Estúpidos mirones de televisión es su libro inédito que aún no termina pero que le acompaña a cualquier escenario. De esta obra, sin publicar, leyó Yo soy el tipo, En medio de la Ruta 22 y Antes del final. Cada uno de estos poemas está cargado de irreverencia e ironías. De los tres, En medio de la Ruta 22 tiene una historia particular que compartió con los presentes. Éste fue dedicado al maestro Carlos Fuentealba, fusilado por los policías (a quienes les llama los esclavos del poder) durante una manifestación por reivindicación salarial.
La velada la cerró una de las más importantes voces latinoamericana a quien Castillo Castellanos llamó el poeta del Nadaísmo. Se trata de Jotamario Arbeláez, un hombre que revela en su prosa el producto de más de 50 años de rebeldía literaria hecha letra a través de este movimiento.
Antes de leer sus poemas, Arbeláez recordó que casualmente el Nadaísmo este año está cumpliendo cinco décadas, luego de que en 1958 produjera su primer manifiesto. “Tenemos cinco años más que las FARC y seis más que los Rolling Stone”.
El humor está impregnado en su obra. Sed y Santidad, Reflejos de Familia, Renunciamientos y Poetas del Salón fueron algunos de los poemas que compartió durante el encuentro celebrado en San Felipe, ciudad de la que se despidieron para estar en horas de la tarde en Barquisimeto donde también deleitaron con sus voces.
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