Durante recital celebrado en Barquisimeto

Castillo Castellanos y Najul

revelaron sus pasiones por la poesía

 
   
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Castillo Castellanos compartió algunos de sus poemas no publicados  
   

(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- Freddy Castillo Castellanos y José Luis Najul son autoridades de un misma universidad, pero también son poetas, uno más extrovertido que el otro, pero ambos perfectamente conectados por la poesía.

La oportunidad de conocer el producto de sus inspiraciones se dio durante un recital celebrado en la Librería del Su en Barquisimeto, organizado como antesala al V Festival Internacional de Poesía que se celebrará en todo el país entre el 18 y 25 de mayo en una iniciativa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

El recital fue también la excusa perfecta para que amigos y poetas de ambos se reencontraran. Anécdotas y recuerdos vividos durante tertulias y talleres de poesía se revelaron entre versos y estrofas.

La fraterna jornada se inició con una inusual presentación de ambos. Y es que la experta de la Plataforma del Libro en el estado Lara, Wuafi Salih, prefirió que Castillo Castellanos presentara a Najul y viceversa. La amista e identificación entre ambos permitió que esto ocurriera perfectamente, sin previo guión. Los dos han convivido entre talleres de poesía y hoy frente a la conducción, como autoridades, de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy- UNEY-.

Así, a Castillo Castellanos le tocó dibujar la sangre poética que corre por el cuerpo de Najul, quien develó una pluma desconocida por muchos, incluso por su familia y amigos a quienes dedica gran parte de sus poemas, como “La Búsqueda” que produjo inspirado en su madre, o “Requiem” dedicado a personas muy llegadas a él que se fueron del país en la década de los 90.

 

 
   
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Najul reveló una pluma desconocida  
   

Cuando le correspondió a Najul presentar a Castillo Castellanos lo hizo sin ocultar su admiración por el poeta y amigo a quien ha acompañado durante años, tiempo en el que ha constatado la forma cómo la poesía ha conducido su vida.

 

Precisamente ese horizonte poético se refleja en los poemas que Castillo Castellanos compartió con el público: Un verso de paz, Tocar la puerta no es entrar, La salida al colegio, Los helechos, Un día entré a despedirme, Suena intermitente la vajilla, entre otros.

 

El ambiente también lo motivó a leer uno de sus poemas que nunca había leído porque lo considera muy familiar. Se trata de un ovillejo que dedicó a su sobrino, de cabellos rojos, Andrés Antonio, quien en el año 95 decidió irse a Brasil. Este trabajo lo tituló Oda Sáfica.

 

Algunos poemas de Najul fueron publicados hace años en “Papel Abierto” y muchos de Castillo Castellanos han sido de manera dispersas reseñados en ensayos y compilaciones, pero prontamente el trabajo de los dos saldrá a la luz pública para disfrute de los lectores. El compromiso se asumió al cierre del recital.

 

 
   
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Amigos de los dos poetas se concentraron en la librería del Sur en Barquisimeto  
   
   
 
       

 

 

 
 
 
 

 

 
 

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