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en la Convención de la UNESCO en
París, ser parte de la directiva del centro de la Diversidad Cultural en
Venezuela e integrar el equipo organizador del
VII Encuentro para la Difusión y Promoción del Patrimonio Inmaterial.
El próximo 18 de marzo entrará
en vigencia la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad
de las expresiones culturales, adoptada por la UNESCO en octubre del 2005, y
Castillo lo señaló como un hecho histórico, no sólo por lo que significa
como logro jurídico de la cultura al alcanzar una mayor presencia dentro del
Derecho Internacional, sino también por las posibilidades que dicho
instrumento abre para darle cauce vigoroso a políticas culturales signadas
por el pluralismo.
Explicó que se contemplan
varios aspectos de importancia que han sustentado los principios de la
Convención. El primero de ellos reside en la consagración dentro del derecho
positivo de la diversidad cultural, situando a la cultura en un espacio
jurídico propio, distinto al del derecho comercial internacional y en modo
alguno subordinado a éste. El segundo está representado por la recuperación
de un tratamiento no exclusivamente mercantil a los bienes de la cultura y a
la cultura, en general, lo que contempla el predominio de un marco normativo
para el comercio que incluía, sin distingo alguno, la creación cultural al
lado de todo tipo de mercancías. En tercer lugar se refiere al
reconocimiento que la diversidad comporta respecto de creaciones,
tradiciones y saberes populares, que al estar desprotegidos, permanecían a
merced de apropiaciones y saqueos por parte de la voracidad económica de
corporaciones o transnacionales, con fines muy alejados de la cultura.
La Convención establece una
infraestructura institucional para garantizar su cumplimiento, constituida
por la Conferencia de las Partes, que es el órgano plenario y supremo de la
Convención que deberá celebrar una reunión ordinaria cada dos años, si es
posible, dentro del marco de la Conferencia General de la UNESCO. También la
conforma el Comité Intergubernamental que estará integrado por 18 Estados
Parte, elegidos por la Conferencia para desempeñar un mandato de cuatro años
y tiene a su cargo la promoción y fomento efectivos de los objetivos de la
Convención y supervisará su aplicación.
En poco más de un año la
Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las
expresiones cultural cuenta con 50 Estados que han depositado ya sus
respectivos instrumentos de ratificación, aceptación o adhesión a la misma.
Se requieren 30 depósitos, para que tres meses después de efectuado el
trigésimo, la Convención entre en vigencia. Este hecho ocurrirá dentro de
pocos días.
Finalmente, Castillo
Castellanos apuntó: “Estamos obligados a no repetir la historia de algunas
convenciones o tratados internacionales que han terminado siendo letra
muerta, por falta de una firme voluntad en su aplicación”. |