Antropólogo Carlos Miñana lo cuestiona

En Colombia la cultura es usada con fin político e ideológico

*La situación fue expuesta en el VII Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericano que se celebra en San Felipe

(Prensa UNEY. Sazkia Montagna) En la última década el gobierno colombiano ha dado un giro en su política cultural: reduce su presupuesto anualmente y apoya sólo los programas orientados a la convivencia pacífica.

La situación paradójica fue expuesta por el antropólogo colombiano, Carlos Miñana, durante su ponencia “Formación Artística y Cultural: ¿arte para la convivencia?” presentada en el VII Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericano que se celebra en San Felipe con el apoyo de la UNEY.

Lo expuesto por el profesor de la Universidad Nacional de Colombia es producto de un trabajo de investigación que realizó en cinco regiones de mayor conflicto de su país, apoyado por profesionales de distintas áreas sociales.

 

 

Carlos Miñana, antropólogo y docente de la Universidad Nacional de Colombia

 

Carlos Miñana acompañado de Emanuele Amodio

 

El público se mostró sorprendido por la exposición de Miñana
     

 

 

 
 
 
 

 

 

 

En el estudio se analizó la política del Ministerio de Cultura y su único programa para el desarrollo de este sector, el cual se llama “Música para la Convivencia” y tiene como propósito invertir dos mil millones de pesos en la compra de instrumentos que se distribuyen en los municipios de menores estratos sociales.

El mensaje de este programa es: “Cuando un niño abraza un instrumento musical, jamás empuñará un fúsil contra el prójimo”.
Éste fue uno de los casos expuesto por Miñana, quien cuestionó el uso instrumental de la cultura sobre la base de la solución de un conflicto que consume, desde hace años, a esta nación.

La situación llega al extremo de que el Estado sólo financia los proyectos que tienen como etiqueta “promover la convivencia”, lo que ha originado que “muchos grupos para sobrevivir han tenido que asumir este mensaje aún cuando su propósito directo no sea éste. De esta manera el gobierno colombiano incide en la libertad del artista, atizando el conflicto”.

A manera de ejemplo se analizaron 54 experiencias de agrupaciones sociales, instituciones públicas y privadas del país vecino que han orientado su trabajo hacia la “convivencia”.

A juicio del profesor colombiano el arte y la violencia pueden convivir perfectamente, sin necesidad de que una éste supeditada a la otra. “Para mí, el arte es un medio para comunicarnos. A través de éste podemos generar más odio, más armonía, etc”.

Para enfrentar la cruda situación, Miñana propone que se apoyen propuestas que fomente la ciudadanía y formen a los niños y adolescentes para el presente y no para el futuro, así mismo insta al gobierno de su país a explorar nuevas experiencias más allá de la utilidad ideológica y política.

 

 

 
 

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