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Al respecto
destacó que existen poderosas corrientes dentro de la ciencia económica cuyo
principal punto de referencia suprema es el Mito del Mercado, capaz de
configurar los modos de organización de la humanidad a escala planetaria, lo
cual origina una nueva modalidad de cultura ecuménica en el plano simbólico,
cuya fuerza ha podido suplantar con eficacia las formas y los valores
tradicionales de las relaciones humanas y de la convivencia.
Cuestionó la
ideología que soporta la política exterior de los principales centros
metropolitanos cuando promueven Tratados de Libre Comercio o la libertad sin
límites de la organización del comercio internacional que ve en el resto del
mundo, no el espacio para el intercambio respetuoso entre las diversas
culturas, sino el ámbito idóneo para la expansión del Mito del Mercado.
Najul citó
los parámetros más significativos a partir de los cuales este mito se ha
difundido en el seno de las sociedades contemporáneas, y segura que este
fenómeno consigue su expresión en las instituciones económicas y en las
grandes corporaciones industriales.
Refirió el
caso de aquellos individuos (países o bloques económicos) para quienes
el orden de preferencia de sus decisiones depende exclusivamente de la
maximización de sus beneficios personales, nacionales o corporativos,
independiente de cualquier consideración de orden ético.
Citó como
ejemplo la Industria Cinematográfica Norteamericana que atesora una
enorme porción del mercado internacional sin control alguno.
Sin embargo
aplaudió el hecho de que en las últimas décadas algunos pensadores hayan
abandonado la perspectiva de la supuesta “neutralidad ética” de los
fundamentos del Mito para comenzar a cuestionarse acerca de su
moralidad.
Una de las
maneras- dijo- de liberar el estudio de la economía de la cultura
consiste en invertir los términos y hablar de cultura de la economía.
“Así en lugar de elaborar argumentos que justifiquen inversiones a
partir de la contribución del “sector” cultural al crecimiento del
Producto Interno Bruto, resultará preferible estudiar el comportamiento
de individuos, corporaciones y países partiendo de valores que la
humanidad y su cultura han decantado a lo largo de los siglos”.
La ponencia
de Najul abrió el debate sobre el tema del mercado y su apropiación de
la cultura, así como también la necesidad de motivar un pensamiento
propio sobre la economía que tome en cuenta al hombre y su capacidad
creativa.
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