(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- No importa el idioma que hablen, en cualquier lugar del mundo sus voces los une para compartir la pasión que sienten por la poesía. Eso fue lo que ocurrió este jueves en San Felipe cuando se encontraron Julio Carabelli, Tobías y Jona Burghardt, Giuseppina Amodei, Carlos Osorio, María Isabel Novillo y María Alejandra Rendón, quienes trajeron consigo una muestra referencial de su trabajo.
La oportunidad de conocerlos se dio dentro del marco del VI Encuentro Internacional de Poesía organizado por la Universidad de Carabobo y que recorre algunos estados del país con el apoyo de instituciones. En el caso de Yaracuy, como otros años, la UNEY fue la anfitriona de este evento.
La actividad se celebró en el Museo Carmelo Fernández de San Felipe. Allí sus voces resonaron. Al rector de la UNEY, Freddy Castillo Castellanos, le tocó la grata tarea de presentarlos y como poeta no ocultó su admiración por cada uno de ellos.
A Julio Carabelli le correspondió iniciar la jornada. El reconocido poeta, narrador y ensayista argentino compartió algunos de sus trabajos publicados en el libro Paraíso del Plástico, uno de ellos al finalizar reveló la irreverencia de su pluma: civilizadores nos obligan a entender que la felicidad se haya en el centro de una hamburguesa o en la espuma de una gaseosa.
Con un tono más romántico, pero igualmente reflexivo, Carabelli compartió algunos poemas de su otro libro Jurisdicción del Amor, cerrando su participación con la lectura de más de cuatro piezas de El Color de Harlem una de sus obras más favoritas que refleja su paso por esta ciudad. Carlos Osorio, poeta, traductor, artista plástico y músico usó su tiempo para presentar lo que llamó “pan caliente” porque se trata de alguna de sus últimas creaciones que aún no ha publicado.
Como uno de los promotores principales de este evento universitario, Osorio quiso obsequiarle a los yaracuyanos el privilegio de recitar Perseverancia, El Muchacho, El Guerrero, Pregunta y Los Malos, todas (aunque no las explicó) parecieran contar episodios y reflexiones de su vida.
La poeta más joven del grupo era la venezolana María Alejandra Rendón, con apenas 21 años ya publicó su primer poemario Sótanos y está en los preparativos del segundo, Otros Altares, una obra más heterogénea e irreverente que la primera. De ésta leyó Poética, Dijeron, Epitafio, Costumbre, A los traidores y una muy especial dedicada a su padre cuando tuvo el placer de conocer junto a él Pariaguán en Anzoátegui, el pueblo donde éste nació.
En un perfecto castellano, la alemana Joan Burghardt recitó Trono y Tabla, Otro Mar, Un domingo cualquiera, Manos en el agua y Llueve como siempre. Con la misma pasión como si se tratara de su creación, leyó los poemas de su compañero Tobías Burghardt: Mi Cuartito de Agua, De peñasco en peñasco, Variaciones sobre el tema como si fuera la ruta del colectivero, entre otros. A cada uno imprimió su particular sonrisa que encantó al público presente.
La otra venezolana que conformó este elenco de voces era María Isabel Novillo. Ella con su angelical y característica voz leyó algunos de los poemas de su obra Peregrinos la cual produjo en un importante momento de su vida: cuando iba a cumplir 50 años y tomó la decisión de viajar a Europa para vivir la experiencia de los peregrinos que andaban en jardines botánicos, museos y conciertos. Sobre estos tres ambientes, para ella “sagrados”, dedicó su poemario.
El recital lo cerró la poeta, narradora, dramaturga y editora italiana Giuseppina Amodei. Por su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos en su país y fuera de éste. En su lengua, con la traducción de Jona Burghardt, leyó Los Jardines de los Poetas, La Primavera, Ya Está, Nuestra Señora del Parto y Venecia |
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