(Prensa UNEY-Anairene Asuaje).- Entre tamales, chiles, agua de jamaica entre otros típicos sabores mexicanos, el Centro de Investigaciones Gastronómicas de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (CIG-UNEY) culminó sus actividades del año 2008, con un completo e interesante curso sobre cocina tradicional mexicana.
Durante tres días se enseñaron algunos platos básicos de esta pintoresca cocina, en clases teórico prácticas en las que 15 alumnos tuvieron la oportunidad de conocer la historia de los platos y su preparación para posteriormente, realizarla y degustar. La directora del CIG-UNEY, Cruz del Sur Morales y la docente Damaris Loyo, dirigieron el curso asistidas por la profesora María de los Ángeles Palao, a propósito de sus experiencias en este tipo de cocina, no sólo en Venezuela, sino también en México.
Además de aprender el significado y las maneras tradicionales de realizar estos platos, los participantes conocieron sustitutos y otras alternativas para preparar la comida, obteniendo un buen resultado, como el reemplazo de los chiles por jalapeños, en caso de no encontrarlos fácilmente, por ejemplo.
Tinga de carne y pollo, caraotas negras, mole poblano, tamales costeños en salsa verde y frijol, y antojitos como quesadillas, tortillas pellizcadas, sopes, cacoyos, gorditas y pambazos, fueron algunas de las comidas que conformaron el repertorio de preparaciones en este curso, que como ya había anunciado la directora del CIG, nada tuvo que ver con la cocina mexicana que se ha dado a conocer, basada en fajitas y burritos.
“Los mexicanos no tienen a menos su comida, la comen en todos lados, tanto en puestos en la calle, como en los restaurantes más caros. No se avergüenzan de su comida típica”, apuntó Cruz del Sur Morales destacando la importancia que los mexicanos otorgan permanentemente a sus platos, identificándose plenamente con ellos y haciéndolos la primera opción sea cual sea el escenario.
En la clase, también explicó el proceso de nixtamalización del maíz cuyo propósito es elaborar las tortillas con un significativo contenido nutriente, gracias al remojo del maíz en agua de cal antes de ponerlo a cocinar.
Una de las preparaciones que más llamó la atención el último día fue la del pambazo, pan relleno de un guiso elaborado con chorizo y papas, lechuga romana, salsa roja, nata y queso, que antes de rellenar se sumerge en la salsa y se fríe en manteca, obteniendo un exquisito antojito mexicano, con el cual cerraron esta actividad, esperando nuevos cursos para el año 2009.
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