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El deporte yaracuyano ilustrado por la vocación y la entrega:
Argenis Díaz Rangel

 
  En gran medida, la dirección y el desarrollo del deporte en un estado, se encuentra definido por la visión de sus dirigentes, por su capacidad de trabajo, así como por los valores que de ellos emanan. De igual manera, es reflejo de las particularidades de cada entidad y de las características sociales y culturales del momento.

Desde la sección Homenaje, En Equilibrio reconoce la trayectoria de estos valiosos yaracuyanos, precursores de la consolidación del deporte en nuestro estado y reflejo de una dirigencia inspirada por la convicción y la entrega placentera a lo que se hace. Argenis Díaz Rangel y Rafael José “Cheo” Morales son un ejemplo vivo de ello, y han marcado pauta desde sus acciones. Por ello son reconocidos y recordados con admiración.

 
  En los tiempos en que me desempeñé como dirigente deportivo, no existía un gran desarrollo del deporte de alta competencia; al contrario, la formación que nos dio Nicolás Ojeda Parra, nuestro maestro, y quien nos inició en esta actividad, estaba basada en el cariño desinteresado hacia la práctica deportiva y sobre todo, en los beneficios que traía a la comunidad, para el bien del barrio y de los muchachos.

Mi experiencia con la gerencia del deporte fue contemporánea con la de Argenis Díaz Rangel, quien desempeñó una buena labor. Lo antecedí como director de deportes. Me correspondió durante poco tiempo dirigir el IND en el estado. Para aquel entonces, las exigencias competitivas no eran tan marcadas como ahora y el deporte tampoco estaba tan mercantilizado; más bien, se trabajaba ad honorem.

Aún recuerdo con gracia, que en una oportunidad nos correspondió participar en lo que fue nuestros primeros Juegos Deportivos. Nos habían otorgado un mínimo presupuesto, sin embargo, organicé a los muchachos y nos fuimos. Nos hospedamos en un hotel, y cancelamos por adelantado la mitad de todos los gastos. El dinero ya se nos agotaba y lo poco que quedaba no alcanzaba para pagar lo que debíamos al hotel. Al percatarme de la situación tomé la decisión de regresar a los muchachos por delegación; es decir, competían y de inmediato salían para Yaracuy. Luego de haber participado en todas las disciplinas en que llevamos atletas, me vine con el grupo que quedaba, dejando sin pagar aquella cuenta.

Este atrevimiento generó un reclamo por parte del IND central; sin embargo, al explicar la situación, el presidente del IND para el momento, me dijo: ¡Al fin hay un deportista de verdad, verdad en este país! ¿Usted hizo eso?, me preguntó, y respondí: claro doctor, cómo voy a dejar de representar a mi estado por falta de tres centavos. No se preocupe por eso, señaló el doctor. Yo llamo al hotel y les digo que me lo dejen quieto.

El hecho le cayó con una gracia extraordinaria al director de entonces. Eso nos ocurrió en los primeros Juegos Deportivos; fuimos y representamos al Estado; no hicimos grandes cosas, pero fuimos, que era lo importante.

Más allá de la dirigencia deportiva toda mi vida he sido nadador, pero siempre lo he mantenido como una actividad informal. Cuando joven fui un buen nadador, pero nunca competí en ningún lado, porque no me llamaba la atención la competencia, ni ser profesional. Practicaba la natación porque me daba placer; además, el ejercicio me caía muy bien.
Una de las cosas importantes que ocurrió para la natación en el estado Yaracuy, fue la creación de la piscina Yurubí, a finales de los años 40 o principios de los 50, si mal no recuerdo. Actualmente se encuentra ubicada en la entrada del Parque Leonor Bernabó. Fue una de las primeras en el Estado.
Era un lugar muy visitado; aún recuerdo cuando me iba con mis amigos caminandito hasta la piscina. Pasábamos todo el día jugando, nadando y echando broma; nos regresábamos en la tarde. Fue una piscina creada para la diversión de la gente, así entendíamos el deporte en aquella época.
En vacaciones se llenaba. Fue un regalo extraordinario. Matías Dudamel compartió conmigo en la piscina; éramos piscineros perdidos. Otra de las personas que compartía nuestra pasión por la natación era Rafaelito Domínguez, quien debe de estar bien viejito, carache. En muchas oportunidades fue campeón de las competencias que se realizaban en las ferias de mayo, él era un campeón.

  Toda la vida yo he estado enamorado de la actividad deportiva; siempre fui un deportista no competitivo. A mis 75 años soy un viejo sano gracias a Dios. La actividad deportiva hace mucho bien en la vida, en lo físico y en lo espiritual. Te sientes bien, no te sientes inútil. Siempre veo señores de 60 años, que andan cansados, sin aire y acabados por falta de la actividad física. Si te mantienes realizando ejercicios podrías garantizarte una vejez sana. Hay que seguir moviéndose, indiscutiblemente.

Me reencuentro con mi pueblo a través del deporte
También recuerdo que realizábamos mini-maratoncitos, en la época que fui director deportivo. Lo realizábamos descalzos o como fuese porque era lo que se podía realizar, era económico; tampoco era muy costoso. Hoy en día la vestimenta o uniforme deportivo cuesta un realero.

¿Cuáles eran las disciplinas que más se practicaban, aparte del atletismo y el béisbol durante su época como dirigente deportivo?
Se realizaba un poco de esgrima los sábados, pero nada competitivo, sólo para aprender. También lucha olímpica que estaba a cargo del Negrito Pinto. De igual manera se hacía ciclismo, generalmente en bicicletas normales y no de carrera, porque las de carreras eran muy costosas.

¿Se practicaba Fútbol?
La colonia Italiana sobre todo; ellos generalmente practicaban fútbol. Pero no se contaba con un campo a pesar de su constante práctica y juegos. Todas estas actividades se realizaban en campo abierto, terrenos y en las calles del pueblo.
Existía una cancha de tenis de un club que estaba frente a la Plaza Junín, practicaban bien los niños, luego, las cedieron a los alumnos del “Arístides Rojas” para que practicaran voleibol, aunque se realizaban varias actividades en ella. Luego una persona hizo una canchita frente a la capilla El Nazareno, en el Panteón donde esta el “Cecilia Mújica”. Recuerdo igualmente que en el Parque Junín estaban unas acerotas grandes, allí también íbamos como 200 muchachos a patinar; patinadores de calle; pasábamos todo el día allí, con los patines cuatro ruedas, no como los de ahorita que son lineales.
Costaba todo para hacerlo, no había recursos, realmente, y en líneas generales con todo respeto, para todos los gobernadores, el deporte o la actividad física era una cosa secundaria, existían otras prioridades. Pero el deporte era una diversión, y ciertamente los gobiernos de hoy en día apoyan más el deporte por muchas razones y para satisfacción nuestra.
 
 
Nació en San Felipe, estado Yaracuy, el 29 de noviembre de 1931. Es odontólogo egresado de la Universidad de Los Andes. Fundador del Cuerpo de Bomberos del estado Yaracuy. Actualmente reside en Maracay, estado Aragua, y ejerce su profesión.

univeryaracuy@gmail.com