Por: Lcdo. Antonio José Rivero Bustillo
La Universidad Nacional Experimental del Yaracuy, consciente de la realidad cultural del pueblo Venezolano, es un espacio de formación integral abierto a la reflexión amplia y sincera de los valores que delinean la dinámica social del país.
El 29 de enero de 1.999, antes de entrar al siglo XXI, se encendió esta luz, que en diez años de vida universitaria ha escrito su propia historia en el alma del Yaracuy. Desde su calidad académica, evidenciada no sólo en su rector fundador -Freddy Castillo Castellanos- sino también en muchos docentes, estudiantes y egresados, ha sido fundamental para el desarrollo integral del estado, con su fructífera labor educativa.
La UNEY es una universidad que decidió, desde su fundación, trascender por encima de la burguesía académica, el capitalismo curricular, el egoísmo gremial y el clientelismo universitario, para conectarse con el entorno social y cultural del pueblo y así dar respuesta a las necesidades evidentes en Yaracuy y en la región en materia de alimentación, cultura y deportes con unos principios- integralidad, flexibilidad y pertinencia- que cada día cobran mayor vigencia, porque su esencia es ser una academia en constante movimiento, con un discurso vivo en la praxis, que ha venido presentado su visión educativa, su visión de universidad, su visión de país con voz propia, de forma transparente y sin rodeos en todos los escenarios posibles a nivel regional, nacional e internacional.
Cuando más se necesitaba una universidad en Yaracuy llegó la UNEY con la pertinencia que siempre la ha caracterizado y se incrustó felizmente en el corazón del pueblo Yaracuyano. Sin duda alguna, cambió la historia educativa de nuestro pueblo. Un detalle importante que no se puede olvidar es que nació el mismo año que comenzó una nueva visión de país en Venezuela, que trajo consigo una reflexión profunda sobre el papel de la universidad Venezolana.
Después de diez años, es digno reflexionar a la UNEY en el contexto de la nueva Venezuela, porque son diez años de la Revolución Bolivariana, diez años de la UNEY y, desde entonces, se está impulsando una nueva visión de educación, una nueva visión de universidad, donde lo más importante es la formación humana concretada en la integración de las ciencias con las humanidades en condiciones de igualdad, la educación en valores sociales, la inclusión social, la participación activa de los estudiantes y los profesores en la vida de las comunidades, la vinculación sincera de la universidad con el pueblo y el pueblo con la universidad, el sentido patrio de la universidad, la educación para la liberación, la educación para la integración de la cultura de los pueblos.
Hoy, Venezuela vive un nuevo reto educativo, con la aprobación de la Ley Orgánica de Educación y la universidad Venezolana tiene la responsabilidad moral de explicar al pueblo, artículo por artículo, la verdad de esta ley, que contiene valores fundamentales para seguir impulsando una educación con identidad propia, con rostro Venezolano.
En esta dirección, es necesaria una ley incluyente cimentada en valores de integración social, donde cada factor de la sociedad asuma su responsabilidad y atienda con dignidad a esta invitación que la patria está haciendo en materia educativa. Es necesario dejar atrás los fosilizados conceptos de la escuela, para entrar en una escuela que trascienda las cuatro paredes y entienda el concepto de toda la patria una escuela.
En este sentido, los medios de comunicación tienen una oportunidad de oro para fortalecer la educación desde la radio, la televisión, la prensa escrita constituyéndose en lo que básicamente deben ser: un medio educativo de integración cultural.
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