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Palabras del Rector en el acto de conferimiento de los diplomas a los docentes de Diseño Integral
Quiero emplear esta oportunidad que el protocolo me asigna, sólo para dar las gracias, un bello ritual que los usos han convertido en rutinaria vaguedad y al que debemos restaurarle su genuino apego al ancestral arte de los dones.
A Carlos Zerpa, a Nelson Garrido y a Santiago Pol, insignes creadores de nuestro país, por las ideas, por el trabajo y por el entusiasmo con que dieron forma y alentaron esta fecunda actividad educativa.
A los calificados profesores que participaron en los diversos talleres y seminarios de la Diplomatura que hoy celebra su exitoso resultado.
A cada uno de los diplomados, por su confianza, por su interés intelectual, por su esfuerzo, por su dedicación, por sus preguntas, por su presencia activa, por su adhesión, por el sentimiento de pertenecer a una cultura que se reconoce en el otro, por convivir, por sus sueños y también por sus vigilias.
Al Vicerrector, Secretario General, Coordinadores, docentes y empleados de esta Universidad, por haberle asignado al Diseño Integral la importancia que ahora posee como espacio académico de esta casa de estudios: la de ser su buque insignia en el viaje emprendido.
A todos, por haber tenido la capacidad de situarse en el difícil, pero imprescindible lugar del diálogo y del trabajo común, desde el mes de Abril del 2002, hasta este día que resume y celebra una acción educativa novedosa y ascendente.
A la tradición olvidada de la paideia, por su inagotable nobleza de educar.
A la poesía, por permitir el diseño y la vida.
A los dioses que estimulan y protegen esta aventura creativa, en especial, a Atenea, tan necesaria en estos tiempos de crisis y a quien invocamos en este momento para transitar acompañados el camino que hoy se inicia.
Dadas las gracias, podemos ahora seguir adelante.
He dicho. |
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