Las mediáticas manifestaciones de estudiantes

Si no fuesen tan ridículas las manifestaciones estudiantiles de los últimos días a favor de RCTV, podrían merecer el calificativo de paradójicas. Y así resultarían hasta graciosas. Pero no. Ni siquiera merecen ser tratadas como un caso insólito de avilantez política o de inconmovible caradurismo opositor. Quienes jamás han abogado nada a favor de las mayorías del país (“educados” como han sido por ese dechado de “valores” que es la industria mediática de Venezuela) dan vergüenza ajena cuando pretenden pasar por rebeldes, como si la rebeldía no exigiese, además de una causa justa, una actitud valiente y pura. La impostura argumental y el sofisma son incompatibles con la protesta verdadera. Esta nace de las injusticias, no de la caducidad de un privilegio; menos aún, de la expiración de un abuso orientado a la distribución de basura cultural, al ejercicio pertinaz de contumelias o a la aviesa conspiración contra un gobierno democrático.

Sabemos que está en juego algo más que simpatías y diferencias entre un presidente y un canal televisivo. La ojeriza de Granier por Chávez (o viceversa) es anecdótica, pero sirve para dar pábulo a la banalidad que los orates de la oposición quieren transferirle a sus huestes irrisorias. En Venezuela se está iniciando seriamente un proceso de recuperación pública del espacio radioeléctrico y eso es lo que cuenta. Ya el pueblo venezolano le propinó a las televisoras privadas la más contundente derrota que los engreídos y puntillosos medios de comunicación hayan sufrido en el mundo. Eso ocurrió en abril del 2002 y en diciembre de ese mismo año. Ahora comienza a meterle las cabras en el corral ético y jurídico donde siempre debieron estar. Pero de eso hablaré en otro post. Vuelvo a las pseudo manifestaciones estudiantiles de estos días.

 
Alguien tuvo la cachaza –¡y no se ruborizó!- de comparar este mediático mayo venezolano del 2007 con el mayo francés del 68. Otros, igualmente oligofrénicos, lo han hecho con la generación del 28 o con los estudiantes del 57. ¡Habráse visto! ¡Y después hablan de inteligencia, de cultura, de sensibilidad! La inverecundia de los dueños del capital mediático no conoce límites.

¿Qué sueño de libertad y de justicia social mueve a este pequeño grupo de jóvenes defensores de Granier y sus bellaquerías? ¿Los estimula la lucha por la libertad de expresión de quienes siempre han estado excluidos de los media? ¿Acaso un acicate elevado y altruista, de interés colectivo por los pobres, los lleva ahora a tomar la calle? ¿No estará detrás de esa aparente candidez callejera una vieja práctica fascista?

De todos modos, aboguemos por ellos. Las marionetas que integran esta nueva comparsa de la oposición venezolana son seres humanos que no merecen ser manipulados de una manera tan estúpida. Si ya han sido amaestrados ideológicamente durante años, no permitamos ahora que expongan sus vidas ante algún gatillo tarifado de la oposición venezolana, la más torpe del mundo, por cierto, para no negarle el mérito que se ha venido labrando obsesivamente durante más de ocho años.

Freddy Castillo Castellanos
 
       

 

 

 

 
 
 
 

 

 

 

 
 

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