
“El que no aprende Política en la COCINA no
la sabe en el GABINETE”
(Simón Rodríguez. “Sociedades Americanas.
Luces y Virtudes Sociales”)
Simón Rodríguez y la
cocina
1. La lectura metafórica
de la frase de Simón Rodríguez es útil, pero
no es suficiente. Lo interesante, en verdad,
sería leerla también de un modo más apegado
al sentido de las palabras que la integran.
No tengamos miedo, en este caso, de ser
literales. Seámoslo y demos pie para otras
bellas y fecundas metáforas: la cocina de
Simón Rodríguez es la cocina simplemente.
Nada raro
tiene que haya sido el gran maestro del
Libertador quien apuntara entre nosotros una
vieja verdad, invisible todavía para muchos,
por máscara o por transparencia: la cocina
no es sólo el
espacio para transformar alimentos en
comida. Es el primerísimo lugar de la
civilización, necesario para
enseñarnos
a vivir en sociedad, y en consecuencia, para
construir Polis, para hacer política.
Puestos a confrontarse con tal aserto, nunca
faltan los ignaros de toga y birrete que
siguen desconociendo esta apabullante verdad
de la cultura.
2. Una de los avances más
difíciles hacia la civilización fue el gran
paso alimentario de lo crudo a lo cocido.
Costó Dios y su santa ayuda que el hombre
comenzara a cocinar y cuando lo hizo se
convirtió realmente en hombre. Antes de ese
lento y no tan temprano acontecimiento, el
hombre no hablaba. Porque descubrió la
cocina, el hombre pronunció sus primeras
palabras. Haber domesticado el fuego no sólo
le sirvió para calentarse o para defenderse,
sino para alimentarse mejor. Fue un
verdadero adelanto, que tuvo nada menos y
nada más que el referido agregado: permitió
que el hombre hablara. Dos cosas que hacen
su diferencia radical con otros animales
(hablar y cocinar) se verificaron con la
doma del fuego. “Cocinar hizo al hombre” es
el inolvidable título que dio Faustino
Cordón a un libro que alguien calificó una
vez de superficial. Como sabemos que esa
persona no se acuerda –ni quiere acordarse-
de esa infeliz afirmación, a ella dedicamos
este artículo que, desde luego, no queremos
sea sólo una malasangrura, sino también un
saludo a su oportuna rectificación. |
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3. Hervir, freír,
sofreír, aderezar, bridar, marinar,
escalfar, adobar, reducir, asar,
hornear, sancochar, evaporar,
clarificar, macerar, moler, licuar,
procesar, mezclar, rellenar,
combinar, saltear, blanquear,
amasar, caramelizar, emulsionar,
espesar, moldear, sellar, batir,
espumar, cernir, colar, rallar,
triturar, mechar, esmechar,
desmenuzar, dorar, tostar, derretir,
escabechar, estofar, majar, rebanar,
picar, machacar, salar, desalar,
pelar, prensar, empanizar, montar,
espolvorear, enharinar,
enmantequillar, remozar, untar,
raspar, tempurizar (vulgo rebozar).
Todo eso y mucho más se ha hecho en
la cocina. Cocinar fue, sin duda,
una revolución técnica. También fue
una revolución científica. Para
confirmarlo, tiene la palabra la
camarada Química. |
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4. A partir de la
cocina el hombre transformó la
sociedad. Creó comunidades alrededor
de los fogones y comenzó a tejer
lazos que trascendieron el hecho
placentero de compartir la comida.
En dos palabras: hizo política.
5. La magdalena
de Proust. La cocina como espacio
para la formación de republicanos,
pero también como ámbito de la
poesía.
Freddy Castillo
Castellanos
Rector de la
UNEY. |
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