(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- Es inconcebible que en Venezuela no existen espacios públicos que cuenten con la infraestructura necesaria para atender a discapacitados, menos aceptable es que sigamos mirando por encima del hombro y con indiferencia a quienes por razones congénitas o por circunstancias de la vida padecen alguna discapacidad física, tenemos que luchar desde cualquier escenario para la inclusión de este importante sector de la sociedad.
La observación y el reclamo lo hizo el atleta paralímpico, Luis José Martínez, quien participó- invitado por la UNEY- a la Jornada de Educación Especial, Diversidad e Inclusión celebrada en esta casa de estudios bajo la organización de Rubén Naranjo, profesor de la electiva Diversidad e Inclusión Deportiva.
Apoyado con sus muletas que lo ayudan a trasladarse desde hace más de 25 años cuando sufrió un accidente de tránsito que le “cambió la vida”, y con una permanente sonrisa en el rostro, Martínez compartió su experiencia personal con el público que asistió a esta jornada, en su mayoría estudiantes y representantes de instituciones que trabajan con niños y jóvenes con limitaciones auditivas, deficiencias visuales, retardo mental o autismo.
Después de intensos entrenamientos de la mano de su maestro Luis Gerardo Santander, Martínez logró desarrollarse en la disciplina de tiro con arco y ser hoy el único discapacitado en participar por Venezuela en las olimpiadas y paralimpiadas, simultáneamente.
Su última hazaña fue llegar al puesto 16 en los Juegos de Atenas, un récord que logró gracias al empeño que imprime en todo lo que hace. Para este barquisimetano su mayor compromiso es “hacer de espacios como éste, lugares para la reflexión sobre nuestra conducta frente a personas que tenemos en común, ser diferentes”.
Cuenta que a los eventos a lo que asista invita a personas del público a taparse los ojos por un rato y caminar hacia distintos puntos o también a utilizar una silla de rueda y lograr movilizarse sin tropezarse. El ejercicio lo realizó en la UNEY con la participación de dos jóvenes del público, quienes expresaron las limitaciones que sintieron y el miedo que les provocó no ver o no caminar.
“La idea es que las personas que no tienen ninguna limitación física vivan por minutos lo que por toda la vida tenemos que pasar quienes presentamos alguna limitación y así de alguna manera sensibilizarse frente a esta realidad”.
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