Cátedra para estudio del pensamiento latinoamericano

J.M. Briceño consiguió en la UNEY el lugar idóneo

para compartir sus preocupaciones

 
   
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Su visita se caracterizó por la combinación de su sapiencia y su buen humor  
   

 

*Para los próximos meses está prevista otra visita del filósofo venezolano a esta casa de estudios

 

(Prensa UNEY).- Los problemas que inquietan al pensador venezolano J.M. Briceño Guerrero consiguieron en la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy el lugar idóneo para dilucidarlos.

 

A través de la cátedra que lleva su nombre, esta universidad propicia el espacio pertinente para estudiar el pensamiento latinoamericano e indagar y difundir la obra filosófica y estética de Jonuel Brigue (heterónimo que le pertenece en el mundo de las letras) y otros pensadores venezolanos que como él contribuyen al análisis profundo de nuestras raíces, nuestro entorno y quehacer cotidiano.

 

Su reciente visita de dos días a la UNEY materializan esta propuesta que surgió del rector, Freddy Castillo Castellanos, quien ha dicho que uno de los objetivos que la impulsó fue la de reflexionar sobre los aspectos éticos, estéticos, político, religioso, económico, pedagógico y otros del ámbito social y cultural de Latinoamérica en su conformación mestiza.

 

Sobre este punto, Briceño Guerrero dispuso un espacio de su agenda para conversar con estudiantes, docentes y público en general sobre los problemas de la configuración del ser latinoamericano en la conformación de su identidad y de su quehacer socio- cultural e histórico.

 

Inició la conversa a partir de la pregunta ¿quién soy yo?, cuya respuesta pudiera estar en el sistema burocrático e insuficiente de una cédula de identidad, pero que a juicio de Briceño Guerrero, “está en el estudio del hombre inmerso en el heterogéneo mundo que habita donde confluyen diversos ingredientes, todos necesarios de su reconocimiento”.

 

Con propiedad, por su extenso estudio sobre el tema, asegura que Latinoamérica es producto de diversos ingredientes culturales y étnicos provenientes de los semitas, romanos, griegos, indígenas y africanos, por citar algunos, de lo cual “debemos sentirnos alegres y no despreciar ninguno de ellos e ignorarlos como han hecho los políticos y los científicos, por ejemplo”.

 

Briceño Guerrero prefiere delegarle la tarea de buscar las soluciones a los problemas de identidad que sufre esta parte del mundo a la creatividad artística. “Los artistas son los que reúnen cosas diversas y hacen construcciones que tienen sentido unitario”, dijo reiterando su exhortación a las universidades del país para que abran sus puertas al arte y contribuyan con esta tarea que él inició hace más de 50 años cuando comenzó a ocuparse de este tema.

 

 
   
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Un público diverso asistió a las charlas de “Jonuel Brigue”  
   

“Letras duras y letras blandas”

 

Basado en su ensayo de letras duras y blandas, el escritor se refirió al rol de las universidades, con especial énfasis en la necesidad de hacer de ellas espacios de conocimiento libre, ágil y eficiente, y no incurrir en el error de pensar que son sitios de profesionalización “donde gradúan gente”. Propone la reflexión, la investigación, la búsqueda del conocimiento, y ejemplificó con una panorámica histórica de las instituciones educativas desde la Biblioteca de Alejandría y la Academia de Platón, “que son las raíces de todos aquellos que estudian”.

 

En cuanto a los modelos universitarios actuales, señaló a la UNEY como una universidad que realmente está experimentando, al ofrecer estudios impensados por otras instituciones, y abordándolos con gran creatividad, tanto en pregrados, como en cursos de extensión, así como próximamente, en postgrados.

 

Indicó que en las universidades de nuestro país hace falta la tradición de la meditación –hábito que él adquirió de costumbres asiáticas-, y sugiere que se implemente, puesto que facilita enfrentarse a las cosas de la vida y a los retos del estudio.

 

La visita de Briceño Guerrero es coordinada desde la Unidad de Postgrado de la UNEY a cargo del profesor Lázaro Álvarez con el apoyo del profesor José Romero, quienes junto al vicerrector, José Luis Najul, acompañaron al filósofo en las dos actividades celebradas en San Felipe.

 

 
   
   
 
       

 

 

 
 
 
 

 

 
 

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