El magisterio americano de Andrés Bello

 
   
   

(Prensa UNEY-Anairene Asuaje).- En el marco del evento que rinde homenaje a Andrés Bello en Santiago Chile se celebró el foro sobre su imaginario pedagógico, con la participación del rector de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), Freddy Castillo Castellanos y del académico chileno Luis Rubilar Solís, en el auditorio “América” de la Biblioteca Nacional de Chile.

Castillo Castellanos, señaló que sin duda una de las facetas humanísticas de Andrés Bello que más resalta a lo largo de su vida y de su obra, es la pedagógica: “Maestro en el aula, pero también en la tribuna periodística. Maestro en la tertulia, pero también en los cargos públicos que ejerció de manera ejemplar. Maestro en la poesía y maestro también en el Código Civil. Maestro siempre en todas partes”.

Relató que desde los días en que le explicaba geografía a un joven caraqueño llamado Simón, en el aula privada que la familia Bolívar destinó para el futuro Libertador, Andrés Bello fue acendrando una enorme vocación magisterial, que tuvo oportunidad de robustecer en Londres y de ayudarse con ella a superar estrecheces económicas, hasta permitirle finalmente vivir su máximo momento de esplendor con la creación de la Universidad de Chile.

Asegura que el discurso pronunciado en la instalación de esta universidad el 17 de septiembre de 1943 es un texto fundamental para comprender el pensamiento de Bello y, desde luego, sus concepciones pedagógicas, señalando algunas de sus líneas fundamentales, como: “La necesidad de una educación sustentada en conocimientos básicos en el área de las ciencias y las letras. La presencia de un maestro de alta calidad, con excelente formación, capaz de transmitir amor por el conocimiento. La actividad docente como diálogo, como espacio para la reflexión compartida y como escenario donde no sólo se expresa el maestro, sino, fundamentalmente el alumno. La educación como una actividad creadora, no como un ejercicio para la copia o la imitación. El deber del Estado de propiciar una educación para el pueblo, es decir, una educación para todos”.

Concluyó expresando: “Como Confucio lo propuso para los chinos, así Bello para los americanos: toda reforma edificante pasa el lenguaje. Y es así porque para Bello la lengua es el instrumento de toda formación cultural”.

Luis Rubilar Solís, autor del libro “Imaginarios e Identidades Psico-sociales en Andrés Bello” planteó la necesidad de rescatar el método dialógico practicado por Bello en su trabajo educativo, haciendo hincapié en el sentido humanístico del mismo, pasando por encima de la visión conservadora que sirvió de contexto conceptual a su trabajo. Conocedor profundo de Venezuela y de sus principales escritores, Rubilar Solís se refirió a la tradición cultural chilena iniciada por Bello, pero soslayada por algunos, como un fértil puente cultural entre los dos países que puede servirnos de mucho para mejorar nuestros sistemas educativos.

 

 
   
   
 
       

 

 

 
 
 
 

 

 
 

contacto_uney@uney.edu.ve