Dijo Elio Gómez Grillo en la UNEY

“Primero entra un camello por el ojo de una aguja

que un rico a la cárcel”

 
   
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Gómez Grillo todavía se dedica a la docencia y muy preocupado por el tema  
   

*Para el gran criminólogo venezolano la única verdadera ley es la que conduce a la libertad

(Prensa UNEY. Sazkia Montagna).- Con el recuerdo fresco de las experiencias vividas en las cárceles de distintos países del mundo que ha visitado a lo largo de 60 años de carrera profesional, visitó la UNEY el gran criminólogo venezolano, Elio Gómez Grillo, quien fue llamado a participar en la agenda aniversaria de esta casa de estudios.

Su tema de ponencia fue la cárcel en Venezuela, el cual no quiso abordar sin antes pasearse por la historia del sistema penitenciario. Comenzó con la cultura Romano Primitiva, habló de Sócrates y Plutón para llegar resumidamente a los siglos XV y XVI como antecedentes al concepto de cárcel. En realidad – afirma- es a fines del siglo XVIII cuando se utiliza el término y se implementan sistemas de aislamiento bajo regímenes diversos, hasta llegar a la situación actual, pero principalmente a la que se vive penosamente en los recintos de Latinoamérica y Venezuela.

Porque se ha permitido “tocar, oler y vivir” la realidad de estas cárceles, asegura que se trata de espacios inhumanos, hacinados, donde hombres y mujeres viven en precarias condiciones de vida, sin atención médica, ni derecho a la educación, a la recreación, y mucho menos con oportunidades de regenerarse.

En Latinoamérica y Venezuela- asegura- los reclusos están presos más por ser pobres que por ser delincuentes. Se trata del producto de una sociedad con problemas estructurales severos los cuales han provocado una situación clasista dentro de las cárceles.

“Primero entra un camello por el ojo de una aguja que un rico a la cárcel” dijo para ilustrar la idea del problema social y de administración de justicia que se está registrando en los países de Latinoamérica.

No dudó en citar las mafias dentro de las cárceles como otro problema que está comiéndose el sistema penitenciario, y en el caso específico de Venezuela se remitió al espíritu del artículo 272 de la Constitución Bolivariana para demostrar como el incumplimiento de la ley es la principal causa de esta situación.

Gómez Grillo fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 en la cual presidió la Comisión de Administración de Justicia, de allí que lee con orgullo pero con preocupación el articulado.

“No necesitamos comisiones de especialistas para buscar una solución a esta problema, la solución está en hacer cumplir la ley”, dijo.

La criminología para Gómez Grillo es su pasión, y a ella aún se dedica sin ningún interés lucrativo. Hoy ad honoren dicta la cátedra Educación Penitenciaria en el Instituto Penitenciario de Caracas, y desde esta experiencia revive todos los días su planteamiento de que no se necesitan barrotes y policías, sino leyes efectivas, porque “la única verdadera ley es la que conduce a la libertad”.

Cuando citó las tres penas que debe cumplir un preso (privación de libertad, aislamiento y exclusión) se refirió a la última como la condena de por vida. “Un ex presidiario siempre será un preso dentro de su propia sociedad”.

 

 
   
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El público ovacionó cada reflexión del maestro criminólogo  

 

Maestro y discípulo juntos

A Gómez Grillo le acompañaron en el presidio el lexicólogo, Edgar Colmenares del Valle, coordinador por la Casa de las Letras “Andrés Bello” del diplomado Gilberto Antolínez, y el rector de la UNEY, Freddy Castillo Castellanos, quien además fue alumno del criminólogo lo cual no omitió en su corta intervención cuando se refirió a éste para describir al público la emoción que sentía de estar a su lado y compartir el mismo escenario.

“Para mí, el punto fundamental de mi currículo es haber sido discípulo de Elio Gómez Grillo, un venezolano que representa la nobleza y dignidad del trabajo intelectual”.

La deferencia fue respondida por Gómez Grillo con palabras no menos emotivas. “Hoy me siento feliz por dos razones, primero por estar al lado de uno de los alumnos más brillantes que he tenido en mis 60 años como educador, y otra, porque celebro que haya sido seleccionado para crear una universidad distinta”.

 

 
   
   
   
 
       

 

 

 
 
 
 

 

 
 

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