(Prensa UNEY-Anairene Asuaje).- A través de su legado como maestro, Andrés Bello sirvió de inspiración y ejemplo para toda la comunidad de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), al celebrar el 29 de enero, día del cumplimiento de su undécimo aniversario, otro encuentro de El Valor de Educar.
Nuevamente el rector, Freddy Castillo Castellanos, se dirigió al personal docente, administrativo y obrero en esta cita convocada por la Fundación La Comuney, para discernir sobre distintos temas de interés enfocados hacia la educación, en la que convocó a los asistentes a volver a estudiar la obra de Andrés Bello, por ser una tarea intelectual que se debe cumplir.
El día del aniversario de la UNEY, citó oportunamente las palabras de Bello, al pronunciar que “gobernar no es hablar, es educar” y por lo tanto, la educación debe ser una función primordial del Estado, y que junto con la cultura puede pasar por encima de todo.
Aseguró que Andrés Bello no es sólo una riqueza literaria de los venezolanos, sino también de carácter filosófico, una obra maestra de la gramática y pionero en el derecho –aun sin ser abogado-, sirviendo de guía y de maestro en diversas áreas para Latinoamérica. Sin embargo, destacó que muchas veces ha sido erróneamente etiquetado, catalogándolo como desertor de su país, e incluso como simpatizante de partidos políticos que surgieron mucho tiempo después de su muerte. “No podemos ver la obra de Bello con lentes anacrónicos, pensando en que él va a pensar igual que uno. Debemos leerlo, interpretarlo y no privarnos de su lectura por ese error de inscribir a los intelectuales en partidos, como hicieron con Bello al catalogarlo de copeyano porque Rafael Caldera escribió un libro sobre su vida”, apuntó.
Subrayó la importancia de esa obra escrita por el ex presidente Caldera, de manera muy inteligente apenas a sus 19 años; también la de Pedro Grases, español venido a Venezuela , que escudriñó detalles y estudió minuciosamente aspectos de su vida; Eduardo Crema, quien se ocupó de su calidad como crítico Literario y Ludovico Silva, quien leyó su obra por casualidad para luego estudiarlo y admirarlo.
Precisamente, se tomó como ejemplo la obra de Grases, Antología de Andrés Bello, la cual fue leída y explicada por el rector, haciendo énfasis en descripciones puntuales como la de la educación universitaria. “La universidad, señores, no sería digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales, si (como murmuran algunos ecos oscuros de declamaciones antiguas) el cultivo de las ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral o bajo un punto de vista político”, dijo Bello en su discurso de instalación de la de la Universidad de Chile, en 1843.
Castillo Castellanos también hizo referencia a que Chile le dio un lugar al maestro, ofreciéndole un espacio y trabajo, en un momento en que por diversos desacuerdos y malentendidos no pudo volver a Venezuela. “Chile lo recibió como maestro, como universitario fundador de su casa de estudios, como abogado al redactar su Código Civil.
En Venezuela no podemos dejarlo a un lado”. Culminó incentivando a la comunidad uneysta a tomar una actitud positiva frente a los nuevos desafíos que asumirán en este nuevo año de trabajo, enganchados a los principios fundamentales que desde un comienzo han regido a una universidad innovadora, que además cuenta con importantes dioses tutelares. “Aún tenemos un mundo por conocer, y por nuestros 11 años estamos alegres este día”, concluyó.
Al finalizar la conferencia, el personal de la UNEY festejó con un brindis y la tradicional torta de cumpleaños, este nuevo aniversario de la universidad de la cultura.
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